Después de la guerra, soplaron nuevos vientos y fue entonces cuando se hizo la transición. Poco a poco, ampliamos nuestra vocación original de cultivadores a los distintos campos relacionados con las plantas.
En 1946, levantamos nuestro primer edificio dedicado a nuestra actividad profesional, iniciando así las ventas en toda Francia y África. Sin embargo, en 1953, un incendio devastó esta estructura. Negándonos a dejar que el fuego nos abatiera, de 1954 a 1976 reconstruimos e instalamos nuestros primeros talleres equipados con máquinas de corte, trituración y clasificación. También introdujimos un secadero de aire caliente para complementar los métodos tradicionales de secado al aire libre. Entre 1976 y 1984, invertimos en una máquina de envasado IMA, que permite la producción totalmente automática de cajas de infusión, así como en máquinas para la producción de cápsulas.
Continuando nuestra modernización, entre 1985 y 1988 instalamos un sistema informático y creamos un laboratorio de análisis con la llegada de un farmacéutico al equipo.